El otro día mientras participaba en una manifestación, pasé un buen rato hablando con un conocido sobre muchas cosas que nos habían pasado en los últimos tiempos.
Si bien en un periodo cercano hablaba de TDPM left, right and centre, desde hace un tiempo decidí dejar el tema de lado un tiempo ya que me había definido demasiado y me había identificado con él como si yo no existiera sin mencionar el TDPM.
En casa y con mi gente más cercana lo menciono, claro, pues es una parte de mí que me afecta muchos días de mi vida (aunque cada vez menos). Pero ese día fue diferente, pues hablaba con alguien que había estudiado psicología y que podía entender mejor lo que le planteaba… y me daba curiosidad oir su opinión al escuchar sobre este tema por primera vez.
Hablé de cómo a pesar de ser un trastorno que nos afectaba a millones de mujeres en el mundo, el conocimiento sobre el mismo era muy fragmentado, y por ende el tratamiento ineficiente. Ayudando a mejorar síntomas, pero siendo totalmente variopinto de una mujer a otra y no solventando la raíz, sólo poniendo parches que tarde o temprano saltaban por los aires.
Un cambio de paradigma
Entonces le hablé de Jorge Lolas Talhami, de la investigación y el tratamiento que había estado realizando por años (con una tasa de éxito muy alta), y de cómo se había rechazado su propuesta.
Y por supuesto le hablé de Juani Lafaja y de su dedicación hacia este trastorno y del análisis que está llevando a cabo para mostrar con datos lo que Jorge había intuído pero no pudo demostrar con números.
Y si bien en mi cabeza y mi experiencia este trastorno es tan obvio, para alguien que lo escucha por primera vez, puede ser muy confuso. La investigación que está llevando a cabo Juani Lafaja y su equipo me da mucha esperanza, pues pretende entender a fondo qué sucede. Analizando la microbiota de mujeres que lo padecen vs mujeres sanas (sin síntomas), recopilando información a través de cuestionarios diarios durante meses, con entrevistas y analizando en ratones qué les sucede cuando parte de las muestras de ambos grupos se introducen en su sistema.
Y no quiero esperar a empezar pues hay mucho trabajo que hacer.
Muchas teorías que recopilar, datos a lo largo de la historia, testimonios de pacientes y por qué no, un poco de mi experiencia personal y el avance de mi tratamiento actual, para que me sirva a mi de reflexión. Con la esperanza de que un día pueda acabar el manual con información de primera mano y un tratamiento eficaz, para que esta etiqueta no nos defina ni dirija nuestras vidas.
