En Junio de 2023, cuando estaba a punto de coger un vuelo, me entró un ataque de ansiedad y despersonalización que me dejó en la estacada.
A punto de sentir que me desvanecía, me dirigí a duras penas a una tienda para comprar un libro, y como si de una llamada espiritual se tratase, encontré el que necesitaba.
Mientras combatía con un cerebro totalmente infectado de miedo y bloqueo, ví un libro que se llamaba “Sin Miedo”, de Rafael Santandreu. Lo compré sin dudarlo pues sabía que lo que tenía era un miedo que me paralizaba, aunque no entendiese el por qué. Me armé de valor y empecé a leer algunas de sus líneas y me dije que tenía que coger ese vuelo aunque fuese lo último que hiciese.

Durante el vuelo casi devoré sus páginas, y cada testimonio que hablaba de cómo había superado meses, años de ansiedad, TOC, hipocondría o incluso depresión, me daba más esperanza.
Entonces llegué a Bolonia, casi renacida, como si la vida me diera otra oportunidad.
Había llegado yo primero a Bolonia y durante ese tiempo de espera, tuve otra llamada reveladora.
Una amiga que conocí en Londres me contactó y me comentó que ella estaba pasando por lo mismo. Que no entendía qué le pasaba, pero que su vida había quedado en pausa.
A las horas llegó mi queridísima Sandra, con la que compartí toda la experiencia y con su cariño y amistad me hacía ver que estaba en el camino correcto y que saldría de ahí, tarde o temprano. Y al día siguiente llegó el maravilloso Fer, con quien compartimos días de risas, charlas distendidas, comida deliciosa y paisajes de escándalo.
Durante esos días, alejada del trabajo, las pantallas y plenamente dedicada a disfrutar de la ciudad con mis grandes amigos del alma, cada minuto me iba encontrando mejor. Había pasado de sentir que me desvanecía en aquel aeropuerto, a presenciar una evolución personal exponencial por la que creía tocar el nirvana.

El día del vuelo de vuelta, sentía que volaba (literalmente) pues todo se planteaba ante mí como una oportunidad y como si hubiese vivido en una prisión de la que sería libre para siempre.
Había leído muchos testimonios de personas curadas, y estaba experimentando en mis propias carnes la liberación de la ansiedad que me había controlado por meses. Y sabiendo mi historial de tendencias depresivas y obsesivas, creí que me podía curar del todo. Pero claro, de una subida tan grande, la torta se hace aún mayor.
Al volver no paraba de hablar, tenía una energía descomunal, y puesto que había disminuido la ansiedad de un modo tan abrupto, quería seguir enfrentándome a situaciones que la despertaran. Quería seguir el método relatado por el libro a rajatabla, así que me embarqué en una cruzada de eliminación de la ansiedad.
Semanas antes temblaba al pensar en conducir, y ahora me ponía al volante con energía y decisión y esto me dio un poder tremendo.
Empecé incluso a escribir un relato o libro por el que quería compartir mi experiencia con todo el mundo. Imagina que has lidiado toda tu vida con ansiedad (aunque en menor medida), con pensamientos muy negativos, con una tristeza casi inaguantable, y de repente, ésta tenía cura.
Pues sentí haber dado con el santo grial.
