Hace unos años empecé a escribir para contar mi historia. La historia de cómo había superado un año de ansiedad y depresión extrema, y de una vida conviviendo con ellas en la sombra. Pero empecé a escribirlo en un momento de euforia máxima, o fase maníaca, producto de haber visto la luz al acabar con la ansiedad, y del efecto de un antidepresivo que solo empezó a hacer efecto cuando me liberé de un miedo que no me dejaba vivir.
¿Pero qué puedes esperar de las confesiones de una maníaca? Pues manías y exageración.
Creí haber dado con el santo grial para después llevarme una caída de campeonato y descubrir que lo que tengo no tiene solución… o al menos no de un modo directo.
Puede llevarse mucho mejor una vez se acepta y se adapta la vida a ello. Pero igual que un paralítico nunca podrá volver a usar sus piernas por mucho que aprenda a vivir con la discapacidad, yo sé que no podré despojarme de mis problemas mentales.
De hecho escribo estas líneas con mucho cuidado pues soy consciente de que habrán más recaídas y días donde nada tenga sentido, y que crea haber vuelto a la casilla de salida.
Escribo este testimonio y el de muchas mujeres que me rodean para seguir mejorando cada día, y para que pueda ayudar a quien conviva con la nube gris, sobre todo cuando ésta no es originada por ninguna situación vital.
Hablaré de cómo superar crisis de ansiedad y pánico, de cómo discernir entre una depresión exógena de una endógena, del diagnóstico, síntomas y tratamiento del TDPM, y de todo aquello que he aprendido y aprendo cada día al convivir con una enfermedad mental y de cómo sobrellevarla lo mejor posible y disfrutar de todos los momentos tan buenos que nos da la vida.
Durante todos estos años no he visto el momento adecuado de finalizar lo que empecé en 2023, pues esperaba poder “recuperarme”para hacerlo.
Pero conforme más capas descubro, más lejos siento que se encuentra el núcleo de mí, y que si espero a llegar a él, quizás sea demasiado tarde. Y aunque me asuste escribir sobre algo que aún me haga sufrir tanto y dudar de mi capacidad para seguir adelante, creo que también es importante hacerlo inmersa en el proceso, pues la realidad es que muchas condiciones no se curan, y seguir
Me cuesta creer que llegue a terminar este relato, ya que por esta misma condición mis niveles de motivación varían mucho a lo largo de un mes. Pero quiero intentarlo por tí, Alicia, y por todas las Alicias en ese mundo, las que fueron y las que serán. Os quiero a todas.
